24 Ago Plácida victoria de Kiplimo en Buenos Aires
Llegó, vio y venció; en su primera visita a territorio argentino el ugandés Jacob Kiplimo comentaba que era fan de Lionel Messi; entre astros andaba el juego, así que el plusmarquista mundial de media maratón partió decidido a dejar su indeleble huella en la 35ª edición de los 21K de Buenos Aires, evento encuadrado en el circuito de World Athletics con categoría ‘Label’. Dicho y hecho, con los 8ºC que acompañaban a los 27.500 valientes que se lanzaron al asfalto, Kiplimo desafió al incesante viento situándose tras la estela de la liebre designada, Bereket Nega Batebo, el etíope de 20 años acreditado en 27.49 en 10K; no eran dos, sino tres, quienes componían el grupo cabecero porque el aguerrido keniata Emmanuel Walufa, que ostenta 59.50 de marca personal, se ubicó a la estela de la superfigura Kiplimo, a pesar de que el ritmo se tornaba exigente, 13:42 por los iniciales cinco kilómetros, promediando unos veloces 2:44; apenas cinco minutos después, en el entorno del séptimo kilómetro, Kiplimo decidió que era el momento de asumir el protagonismo, adelantando sin despeinarse al tierno Nega y llevándose con él a Walufa, otro veinteañero, que quiso comprobar de primera mano cuántos kilómetros podría aguantar a la espalda del ya considerado como uno de los mejores fondistas de la historia, merced, sobre todo, a su estratosférico récord del mundo de 56:42 el pasado 16 de febrero en Barcelona y a sus dos consecutivos y vigentes títulos de campeón del mundo de campo a través; la respuesta para Walufa fue: dos kilómetros, pues antes de llegar al décimo parcial, Kiplimo ya se había desembarazado de su compañero de escapada; eso sí, sin ni siquiera de cambiar de ritmo, fiel a esa insoportable cadencia de 2:44 (27:25 para el 10K) que se reveló suficiente para convertirse en el solitario líder, con nueve segundos de avance sobre Walufa (27:34) y 33 sobre Nega, quien continuó fiel a su plan y se mantuvo en carrera una vez terminada su labor de liebre; a partir de ese instante, el enemigo más peligroso para la estrella ugandesa pasó a ser el viento, que soplaba con fuerza en las grandes avenidas bonaerenses; desafiando al dios Eolo, aún firmó Kiplimo un descomunal parcial de 13:38 del 10 al 15K (41:03), el más frenético de la carrera, lo que le llevó a amasar unos nada desdeñables 55 segundos sobre Walufa, mientras por detrás transitaban Nega, su compatriota Seifu Tura y los keniatas Isaac Kipkemoi y Solomon Kirwa Yego.
El parcial del 15K hacía barruntar un tiempo final incluso por debajo de los 58m, pero en el último tramo el incesante viento ralentizó la marcha de Kiplimo, que empleó 14:22 del 15 al 20K; en la pelea por el pódium, Walufa perdió mucho gas en los últimos compases, consecuencia lógica de su impetuosa salida, y fue atrapado por los voraces Tura, Nega, Nyamongo y Kiplemoi; en línea de meta, Kiplimo actualizaba el récord de la prueba, mejorándolo por 34 segundos para dejarlo en 58:29 con una abultadísima ventaja sobre Tura (59:56), mientras Nyamongo, el vencedor este año en Sevilla, completaba el pódium apenas un segundos después. Kiplimo confirmó que el viento le había impedido correr más rápido pero en esta ocasión su objetivo pasaba por sentirse bien en carrera y con buenas sensaciones, algo que confirmó haber conseguido; tras anunciar la semana pasada en sus redes sociales que disputará su segundo maratón en Chicago dentro de 7 semanas (12 de octubre) el ugandés explicó que hay previsto un asalto al récord del mundo por parte del keniata John Korir, pero que él pretende salir a un ritmo más comedido sin renunciar a quedarse relativamente cerca de esa plusmarca universal de 2:00:35 establecida por el malogrado Kelvin Kiptum hace dos años.
En categoría femenina el pronóstico era necesariamente más incierto a falta de un tótem como el ugandés; intercaladas entre un buen puñado de varones locales, los primeros compases del grupo delantero resultaron más que prometedores, pues las keniatas Veronica Loleo, Catherine Amanangole, Ludwina Chepkemoi y Jesca Chelangat, junto a la etíope Ftaw Zeray, cronometraban unos frenéticos 15:17, una velocidad más que suficiente para acabar por debajo de 1:05, pero el ritmo se ralentizó después, cruzando ese quinteto los 10K en 31:18, aún buenos para batir el récord de 1:05:57 establecido la pasada edición; tras otro parcial de cinco kilómetros frisando los 3:13, la cadencia decreció claramente en el último cuarto de prueba, tal y como le había sucedido al mismísimo Kiplimo, de tal suerte que Loleo y Zeray, que habían dejado atrás al resto del quinteto, arribaron al postrero kilómetro en cabeza, llevándose finalmente la gloria la keniata, acreditada en 1:06:40, no quedándose excesivamente lejos de su tope con sus 1:06:58 en meta, mientras Zeray la escoltó con 1:07:07 y la medallista de bronce en Riga 2023 Amanangole tuvo que conformarse con el tercer peldaño del pódium (1:07:13).
En apenas cuatro semanas, el 21 de septiembre, se disputará ‘el hermano mayor’, el evento de los 42.195m, también correspondiente al circuito de World Athletics.
Artículo publicado por Emeterio Valiente
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